Una mañana de invierno, hastiado de las soporíferas y, en ocasiones, incomprensibles clases, un joven y cándido yo se decidió a crear un blog y escribió cuatro chorradas... De ese ínfimo hecho a este instante han mediado dos décadas, 20 años en los que he pasado una temporada en dos países, me he mudado a la capital dos veces (y en la misma he hollado seis hogares), me he sacado dos títulos totalmente diferentes y hecho no sé cuántos cursos; he trabajado en varias empresas y ejercido diferentes oficios, he conocido a muchas personas y me he despedido de otras... Lo que siempre ha estado ahí, lo que ha permanecido inamovible salvo algún breve hiato, es este lugar que tú, cibernauta lector, tienes el buen gusto de visitar.
Si El BLOG de NEOVALLENSE persiste es porque su autor resiste, y si su autor resiste es porque esta bitácora no es una simple colección de ceros y unos, de desvaríos y opiniones, sino porque es un refugio. Es mi séptimo hogar a pesar de carecer de fisicidad.
Si El BLOG de NEOVALLENSE persiste es porque su autor resiste, y si su autor resiste es porque esta bitácora no es una simple colección de ceros y unos, de desvaríos y opiniones, sino porque es un refugio. Es mi séptimo hogar a pesar de carecer de fisicidad.







